sábado, 14 de marzo de 2015

¡Hasta Siempre Compañeros!

Mis compañeros me ofrecieron esta conmovedora presentación.

Pincha en este enlace:

 A vivir que son dos días 

  Muchas gracias Alicia por dedicarme un poco de tu valioso tiempo.
 
 Raquel pendiente de los últimos detalles.

Luis Miguel nos ofrece un Libro de Dedicatorias
a Encarna y a mi en nombre de todos los compañeros.

Cristina y Carmen, las que me aguantan y me apoyan.

Matilde y Joaquín de los primeros que conocí en Getafe.

 Luis Miguel y Tomás, los chicos del Cortázar.

Julia y Charo, que también fueron mis mamis.

Delfina y Victoria, tan majas ellas.

Pilar, siempre con su sonrisa.

Nieves y Alicia ¡por los recreos!

 Mariola, la administrativa que más mola.

Angel y Pedro, de los más veteranos.

Bienvenidas al Club de Las Jubiladas.

Ana y Belén las Infantilas.

 La pandilla más marchosa.

Y a todos los que han trabajado, maestros, conserjes, cuidadoras de comedor,
en el Cortázar:

Ha sido un lujo teneros junto a mí en esta ardua y apasionante tarea.

Os llevaré en mi memoria.

¡¡Salud y Suerte Compañeros!!

¡Hasta siempre!

lunes, 9 de marzo de 2015

Al Cortázar - Del Cortázar

Me despido de mis compañeros con esta canción:


video

(Melodía de "Close your eyes" de The Beatles)

Después de doce años
penando y pensando
¿qué colegio me tocará?

El Miguel con los hijos.
Yo haciendo cursillos.
¡Por fín ya pude concursar!

Al Cortázar
fuí a aterrizar.
Del Cortázar
salgo jubilá.

Junto a mis compañeros
viví la experiencia
de realizar mi vocación.

Ahora que me despido
os cedo el testigo
de luchar por la Educación.

Al Cortázar
fuí a aterrizar.
Del Cortázar
salgo jubilá.

Me despido de los niños

Me siento junto a ellos en la alfombra y les digo:

- Sabéis que soy muy mayor, que mi voz está muy gastada
  porque he trabajado mucho tiempo. Ahora tengo que jubilarme,
  retirarme a mi casa a descansar como los abuelitos.
  A vosotros os va a cuidar una profe joven  y con muchas ganas
  de trabajar y aprender.

Seguimos conversando sobre lo que les contaron en casa para dibujar en el libro precioso que me brindaron.

Los niños de Carmen y Mari me abrazaron . ¡Qué bueno chicos!


Los niños que estuvieron conmigo en Infantil bajaron con sus tutoras
a despedirse y me brindaron cartas muy emotivas.


Con Loli nos hicimos esta fotografía.

He sufrido y disfrutado mucho con vosotros, compartiendo
esta difícil pero apasionante tarea que es aprender juntos.

¡¡MUCHAS GRACIAS!!

Mari - Mashenka y el Oso

Mi compi Mari les lee Mashenka y el Oso

Estamos trabajando este cuento con los niños de Atención Educativa,
aunque les gusta tanto que la otra tarde se lo conté a todos.


Es un cuento popular ruso que me trajeron mis padres
cuando visitaron la antígua URSS en 1.986.

En casa nos decimos a veces: -"Te veo, te veo, Osito".

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Mashenka vive con sus abuelos en una aldea al lado de un bosque.
Un día buscando setas se perdió y fué a parar a una cabaña
en la que vivía un enorme oso.

Este se alegró al ver a la niña y la dijo:
- Tu conmigo vivirás. El horno encenderás.
La sopa me guisarás y a la mesa me la servirás.
De aquí nunca te marcharás.

Mashenka, lejos de asustarse y llorar, pensaba la manera de escapar.
Hasta que un día, viendo que el oso era muy goloso,
preparó unos pasteles y le dijo:

-Oso, déjame ir a ver a mis abuelos, a llevarle estos pastelitos.
-¡NO! -le respondió el oso- te perderías en el bosque. Iré yo mismo.

Eso es precisamente lo que Mashenka quería.

La niña preparó una enorme caja de madera y le dijo al oso:
-Oso, ve a la puerta y mira si llueve, que yo me subiré a un árbol
y desde allí te veré marchar.

El oso se dió la vuelta y Mashenka de un salto se metió en la caja,
cogió la bandeja de pasteles y la puso encima de ella.
Al regresar, el oso vió que estaba todo preparado, se echó la caja
a la espalda y tomó el camino a la aldea.

 Después de andar un buen rato, se sentó en un tronco talado y exclamó:
- Descansaré un ratito y probaré los pastelitos.

- ¡Te veo, te veo Osito!
No descanses un ratito,
ni pruebes los pastelitos,
que son para la abuelita,
que son para el abuelito.

Sorprendido, el oso emprendió de nuevo la marcha.

Así, varias veces, hasta que se acercó tanto a la aldea,
que los perros oliendo a oso se pusieron a ladrar.
Muy asustado por si le descubrían los hombres, soltó la caja
y corriendo se adentró en el bosque.

Los abuelos abrieron la caja y ¡Sorpresa! era Mashenka,
que había logrado volver a casa.

Locos de felicidad exclamaron:

-¡Pero que lista es nuestra nietecita!

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A los niños les sorprende que una niña pueda engañar a un oso.

Historias como ésta, nos ayudan a no frustrarnos
ante las dificultades y a buscar soluciones: confiar en nosotros mismos.

Cuento Abuela- "Las tres naranjitas del amor"

Erase una vez hace muchísimos años que en un reino vivían un rey con un hijo único. Un día el rey llamó a su heredero y le dijo:
- Hijo mío yo soy muy mayor y pronto dejaré de ser el rey, por lo que tienes que buscar una buena mujer que pueda ser tu esposa y también la próxima reina.

El príncipe pensó cómo echarse una novia, bajaré a la aldea el día del mercado
que viene mucha gente.

Y así fué.

Esa mañana se vistió como un caballero, pues no quería que le reconocieran, y paseando entre los puestos, escuchó una voz que gritaba:

- Las tres naranjitas del amor que salen novias. Las tres naranjitas del amor que salen novias. Compren y vean caballeros las tres naranjitas del amor.

Justo es lo que necesito.

Se acercó a la vendedora y se llevó las tres naranjas.

El príncipe se apartó a una calle con menos gente, cogió una naranja y la tiró al suelo. De la naranja salió una bella joven que le dijo:

- Buenos días caballero
  con su capa y su sombrero.
  Me da agua para lavarme,
  peine para peinarme
  y toalla para secarme.

- No señora. No lo tengo.

- Pues naranjita me vuelvo.

Y se volvió naranjita.

El príncipe sorprendido se alejó hacia un lugar más tranquilo, cogió otra naranja y la cachó en el suelo. De nuevo salió una hermosa joven que le dijo:

- Buenos días caballero
  con su capa y su sombrero.
  Me da agua para lavarme,
  peine para peinarme
  y toalla para secarme.

- No señora. No lo tengo.

- Pues naranjita me vuelvo.

Y se volvió naranjita.

El joven regresó al mercado y compró una palangana, un peine y una toalla.

Buscó la fuente del parque y allí cachó la naranjita que le quedaba. De nuevo apareció una bella joven madre, pues traía a su hijo en brazos, que le dijo:

- Buenos días caballero
  con su capa y su sombrero.
  Me da agua para lavarme,
  peine para peinarme
  y toalla para secarme.

- Si señora, tenga Usted.

El príncipe imaginó lo cansados que llegarían al castillo con el niño en brazos y la comentó:

 - Necesito ir a casa a por un carruaje. Tendrás que esperarme un rato.
- No importa. Vete tranquilo. Me quedaré lavando al niño.

Nada más irse el rey, una mujer que estaba viéndolo todo, se prestó a ayudar a la joven y, cuando la estaba peinando, cogió una horquilla y se la hincó en la cabeza. En ese instante, la bella joven se convirtió en una paloma que revoloteaba entre las ramas de los árboles.

La mujer se puso la ropa, se lavó, se peinó y esperó a que regresara el joven.
Éste la encontró un poco rara.

-Sí, es que me ha dado un poco el sol- le dijo.

El príncipe llevó a la mujer, que se hizo pasar por la madre, y al niño al castillo.
Se casaron y vivieron juntos, como el rey y la reina.

El jardinero le comentó al nuevo rey que muchos días se acercaba una paloma y le preguntaba:

- ¿Qué tal el rey con la reina nueva?.  Y el niño ¿ríe o llora?

- Algunas veces ríe y algunas veces llora.

- ¡Pobrecita de su madre por los campos triste y sola!

Un precioso día de primavera los reyes salieron a comer al jardín.

Se acercó la paloma. En el plato del rey picaba y en el plato de la reina se cagaba. Ésta se esfadó pero el rey cogió a la paloma y acariciando su cabecita, notó que tenía algo clavado y, sin saberlo, sacó la horquilla, apareciendo la joven.
El niño sonrió al reconocer a su madre.

El rey se dió cuenta del engaño de su mujer y la envió inmediatamente a las mazmorras.


El nuevo rey y la joven madre se casaron, vivieron felices, comieron perdices
y a mi me dieron con el plato en las narices.

Y así fué como el joven rey encontró una buena novia gracias a las tres naranjitas del amor

Y colorín colorado,
este cuento se ha acabado.

jueves, 26 de febrero de 2015

Cumpleaños de Febrero

Hoy celebramos el cumpleaños de Carla, Daniela, Luis
y uno especial para mí, el de los 60.

Soplan la vela del 6.

Pero voy y añado un 0 con un regaliz y

¡ahora me toca soplar a mi!











Nos comimos una tarta de bizcocho blanco

y el brazo de chocolate.

El libro me ha conmovido.

Gracias por vuestra complicidad junto con mis compañeras Carmen y Mari.



Cuando cumplí 6 años acababan de estrenar mis padres
el piso de La Ciudad de los Angeles.

Podéis verlo mejor en este enlace Vivencias.

 ¡Chicos, os deseo que cumpláis muchos más!

MONTSE

video
¡Gracias Cristina!
¡Lo que es un lujo es compartir mi vocación con buenas personas como tú!

miércoles, 18 de febrero de 2015

Bolsas de los viernes

Usamos bolsas de tela para llevar a casa los babis, toalla y vaso
y los devolvemos limpios los lunes.

Los niños que se han incorporado este curso pintan con lapicero

 y rotuladores especiales para tela sus monigotes.

El numero 8 y su regleta

Aprendemos a contar con este poema.



A la vuelta de mi casa
me encontré con Pinocho
y me dijo que contara
hasta ocho:

Pinuno, Pindos
Pintres, Pincuatro,
Pincinco, Pinseis,
Pinsiete, Pinocho.


Martina dice las cuentas que dan 8:

8 y 0 son 8.
1 y 7 son 8,
2 y 6 son 8,
3 y 5 son 8,
4 y 4 son 8,
5 y 3 son 8,
6 y 2 son 8,
7 y 1 son 8.

martes, 17 de febrero de 2015

Letra s - La señorita del silencio

El circo llega al País de las Letras.

Desfilan por las calles magos, malabaristas, músicos.

El rey U que estaba trabajando, no podía concentrarse con tanto alboroto,
y llamó a la Señorita s para mandarles callar.




Para trazarla, decimos:

Sube pajarito, (inclinado hacia arriba)
dame tu piquito (bajamos con una curva hacia adentro).

Dibujamos los músicos que tocan la trompeta y el tambor.
Seguimos la letra con pincel o con un churro de plastilina.