Son aves que adaptan sus alas y sus plumas para nadar y bucear en las aguas heladas.
Caminan torpemente en la tierra o en el hielo.
Se juntan para aguantar el frío, sujetando su huevo o su polluelo entre las patas.
Rasgamos papel charol negro y lo pegamos rellenando el cuerpo del pingüino,
cuidando de dejar en blanco la parte de delante.
Picamos el ala y le colgamos una pajita de refresco.
Ya pueden caminar con la garrota.¡Que guapos nos quedan!
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