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sábado, 31 de enero de 2015

Ven a leer - mamá

Unimos las letras para formar las sílabas.
Con ayuda de los pictogramas identificamos las escenas de los dibujos.


Mamá va a la calle.
Mamá entra en el Supermercado.
Mamá compra peras, galletas y leche.
Lolo lame la leche.
Mamá lima la uña.
Mamá mima a Lolo.

Ven a leer - Pepo

El hermano de Lío se llama Pepo. Es inquieto y juguetón.
Cuidan de Loló su mascota, una cría de lobo.
Los dos saben que, antes de que Loló crezca y sea adulto,
le tienen que soltar en el bosque donde lo encontraron.






Pepo va a la frutería.
Pepo pela la manzana.
Pepo, la lupa.
Lío come la manzana.
Pepo pone la pila.
Lío escucha la radio
¡Olé!, la Pepa.



miércoles, 14 de enero de 2015

Pictogramas

Muchas palabras corresponden a los nombres de las personas o cosas
y se pueden dibujar, pintar o fotografiar:
Niños, juguetes, alimentos, objetos de la clase, animales....

Pero, ¿Cómo podemos representar lo que una persona (el Sujeto) hace:
va, entra, duerme, come, oye o escucha, ve o mira, toca,
huele, saborea, quiere, desea o juega?

 - Con los Pictogramas.


En un mensaje (frase) los pictogramas son los símbolos
de las acciones.

Pueden usarse en cualquier tiempo verbal.


Ven a leer

Lío es una niña de 5 años, rubia, con dos coletas.
Lolo es su mascota, un cachorro de lobo, un lobato.


Lío come (desayuna) chocolate (colacao), cruasán y leche.
Lío va a la playa.
Lío nada, salta la ola.
La toalla lila.
Lío va (vuelve) a casa.
La abuela Lola lía la lana.
Lío lee, ve la tele.

martes, 16 de junio de 2009

La lectura comienza en la escucha

La voz de la joven madre llega a las hijas por igual, pero mientras la pequeña recibe las palabras con desasosiego, la mayor refleja en su rostro la serenidad del gozo. Ambas están cautivadas por el relato, pero cada una de ellas lo acoge de un modo diferente.
Las palabras del libro entornan los ojos de la mayor y abren desmesuradamente los de la pequeña. La ensoñación de una se complementa con los descubrimientos de la otra.
Ambas hermanas representan las dualidades de la lectura: mirar dentro y mirar fuera, ensimismarse y evadirse, ser uno y ser otro. 

Un pequeño poema de Angel González muestra la emoción que puede transmitir la lectura.

Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,
y una voz cariñosa le susurró al oído:
- ¿Por qué lloras, si todo en ese libro es de mentira?
Y él respondió:
- Lo sé; pero lo que yo siento es de verdad.

martes, 31 de marzo de 2009

Leer - Cuando todo comienza


Hace unos días, entre tímida y excitada, Elisa, que ha cumplido seis años, quiso demostrarnos que ya sabía leer. O mejor: que había comenzado a reconocer los sonidos y el significado de algunas palabras. Estaba en ese apasionante momento de enfrentarse sola a un texto y descubrir que ese mar de letras tiene sentido y ella es capaz de reconocerlo. Pocas sonrisas tan hermosas como la que produce el desvelamiento de un secreto incitador e insondable. La expresión de gozo que Elisa dispensaba a todos los que la rodeaban evidenciaba la recién conquistada autonomía para transitar en silencio por el alfabeto del mundo. Era también una prueba manifiesta de la trascendencia de la lectura.
Cuando Elisa tenía tres años y medio escribió el cuento que reproduzco más arriba. Es un prodigio de imaginación y felicidad. Las líneas quebradas que rodean su dibujo, y que comparten los niños de esa edad en muy diversas culturas, eran las tempranas palabras de su incipiente fantasía. Eran asimismo los signos de un aprendizaje que estaba en marcha, que continuaría imparable en los siguientes años, que culminaría en la sonrisa que hace unos días nos regalaba. Leer ha comenzado ya a formar parte de sus modos de mirar la vida.
PUBLICADO POR JUAN MATA