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lunes, 28 de noviembre de 2011

La Ardilla (Poema y Cosido)

Poema "La ardilla" de Amado Nervo:

La ardilla corre.
La ardilla vuela.
La ardilla salta
como locuela

-Mamá ¿La ardilla
no va a la escuela?
Ven ardillita,
tengo una casa
que es muy bonita.

-No, prefiero
mi tronco de árbol
y mi agujero.

Coloreamos a Dita, la ardilla de cola roja
que vive en el castaño de nuestra pared.



Pasamos la aguja por el derecho y por el revés.



Les gusta mucho los colores brillantes.
Eligen la lana del color de sus sudaderas.



Alguno sí recuerda el color rojo.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Cuento de Otoño

Por qué el pino, el abeto y el enebro
conservan sus hojas en Invierno


Cuenta la historia de un pájaro, que se rompe un ala y
no puede emigrar con sus hermanos.



Pregunta al álamo, al roble y al sauce si puede quedarse
a pasar el Invierno en sus ramas. Estos, orgullosos,
no le dejan y le echan -¡Véte, que vas a estropear mis ramas!

El pino, el abeto y el enebro que observan al pajarito
enfermo se ofrecen a ayudarle:

- Ven, te protegeré del viento -le dijo el pino.
- Quédate, y te cobijaré de la lluvia y de la nieve- contestó el abeto.
- Te permito que comas mis bayas dulces- respondió el enebro.



Aquella noche El Viento del Norte pasó por el bosque y hoja que tocaba,
hoja que caía, pero el Rey de la Escarcha le advirtió que a los árboles
que habían sido buenos con el pajarito, no los tocára. Y así lo hizo.

El pino, el abeto y el enebro conservaron sus hojas
todo el Invierno, hasta la Primavera.

Y desde entonces todos los años siempre ha sido así.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Piel y Cáscara

Isidro, el castañero, nos da a probar sus castañas,
recogidas en un bosque de castaños.

Lucía, la castañera, nos propone abrir los almendrucos
con el cascanueces y comernos las almendras.

Alex G., el responsable de hoy, toca la guitarra, o mejor,
la calabaza,(no recuerdo su nombre, pero en Brasil es un instrumento musical)
y nos muestra la bandeja de frutos carnosos: manzanas, pera, uvas,
caqui y membrillo.



Observamos las diferencias entre los frutos carnosos:
piel, huelen bién, carne, zumo, les sale moho, se pudren,
hay que comerlos pronto o envasar su zumo, vino, sidra o aceite en botellas,
y los frutos secos: cáscara, sin zumo, duran mucho, pueden almacenarse.



Escribimos a un lado de una hoja: piel,
pera, manzana, uvas y las estampamos con témpera.

En el otro lado, escribimos cáscara, castañas, almendras
y pegamos las cáscaras.

¡Nos comimos las castañas y las almendras crudas, sin asar ni tostar!

Pero tuvimos que barrer el suelo, pues se llenó de cáscaras!

viernes, 4 de noviembre de 2011

Ramas de Otoño en el Pasillo

Estamos ambientando el pasillo con manzanas de colores
que giran y preparando un mural de ramas con hojas otoñales.



Coloreamos los bordes y los nervios
de verde botella y marrón. Recortamos.

En el centro, componemos la tortuga pegando con alkil
pipas de calabaza, y cáscaras de nuez y de cacahuete.



Sujetamos, contando hasta veinte.



¡Qué colores más otoñales!



Alrededor colocamos las castañas gigantes
que decoráis en casa.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Cuentos de la Abuela - Las Manzanas

Mi abuela me contaba el cuento de Las Manzanas.



Hace mucho tiempo, en un reino muy lejano, el rey, preocupado
por la salud de su hija, la princesa, hizo venir a los sabios,
quienes le aseguraron que la niña se curaría comiendo una manzana.

Todos los campesinos del reino plantaron manzanos, pero ninguno
logró que sus manzanas sanáran a la princesa.
Esta crecía delicada, ojerosa, sin lustre en la cara.

Cuando llegó a la edad de casarse, el rey llamó a los mensajeros
y les mandó que llevaran a todos los rincones del reino este bando:

"Aquel joven que traiga la manzana que cure a la princesa,
se casará con ella y podrá ser el futuro rey".

En una aldea perdida, un humilde labrador cuidaba un manzano
que daba unas manzanas, redondas, brillantes, dulces, ¡Uhm!.
Les dijo a sus hijos: -Tenéis que visitar a la princesa y
llevarla nuestras manzanas, que las pruebe.

Uno de ellos contesto: -Iré yo que soy el hijo mayor.

Guardó las mejores manzanas en una cesta, las tapó con un paño
y se encaminó hacia el castillo. Al pasar por el puente que cruza
el río, salió a su encuentro una viejecita que le dijo:

-Buen mozo ¿Qué llevas en esa cesta?
-¿Yo? Morcillas.
-Bueno, pues que se te conserven grandes y hermosas.

En la puerta del castillo, la Guardia Real le echaron el Alto y
le preguntaron adónde iba y qué traía en la cesta.
El muchacho al levantar el paño, mostró unas olorosas morcillas.

-¡A las mazmorras! Aquí no se viene a engañar a la princesa.

El mediano hizo lo mismo que su hermano, sólo que
a la viejecita la contestó:
-¿Yo? Ranas.
Los guardias se asustaron al verlas saltar y croar,
y encerraron al mozo en las mazmorras.

El hijo pequeño pensó: -¡Vale, yo iré!.

Cogió la cesta con las manzanas y al pasar por el puente
que cruza el río, se le acercó una viejecita, que le dijo:

-Buen mozo ¿Qué llevas en esa cesta?
-¿Yo? manzanas.
- Bueno, pues que se te conserven grandes y hermosas.

La Guardia Real no le dejaba entrar porque no querían
que ningún mozo se riera de la joven princesa.

Les pidió por favor que, al menos, le dejaran probar
una y, al levantar el paño, descubrieron unas manzanas,
redondas, brillantes, ¡Uhm, qué aroma despedían!

-Está bién, puedes pasar y subir a la torre.

La princesa, nada más saborear la manzana, comenzó a cambiar:
sus ojos relucían, sus mejillas resplandecían y sus labios sonreían.

El rey cumplió con su promesa y ofreció al buen mozo la mano de la princesa.
Pensando: -Si ha sido capaz de curar a mi hija,
seguro que podrá reinar con sabiduría.
Y vivieron felices. Y comieron perdices.

¡Me encantan estos ratos! Unicos.
Sentir la emoción que expresan
espontáneamente los niños.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

¡Vivan las Castañas!

La letra de la canción ¡Vivan las castañas!
la cambiamos un poco, asadas o crudas por almendras y nueces,



que compramos en el Cole en la fiesta de la Castañada.

Vivan, vivan,
vivan las castañas,
almendras y nueces.
¡Que buenas están!
Los niños las toman
hasta Navidad.
¡Que vivan,
vivan las castañas!
¡Que buenas,
que ricas están!



El Otoño nos regala los frutos secos, ricos en vitaminas.



Aunque, para romper su cáscara,
necesitemos ser hábiles con el cascanueces,
descubriendo el truco del almendruco.



En el bosque, los erizos y las ardillas los almacenan,
para disponer de comida durante el frío Invierno.



Pico el erizo, no se dió cuenta de guardarlas
y comió, y comió, hasta que se empachó.

Mi tripa, mi tripa.
Me duele la tripa.
Se quejaba Pico
todas las mañanas.
Mi tripa, mi tripa.
Me duele la tripa.
de comer castañas,
nueces y avellanas.

Nosotros bién abrigados nos despedimos, mas que del Otoño,
de los trabajos del mes de Noviembre, el de las castañas.

Comenzamos con impaciencia Diciembre, el mes de la Navidad,



abriendo las puertas y las ventanas de nuestras casas
a la familia y a la amistad.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Hojas Secas

Las hojas caídas en el suelo aparentemente están secas pero aún les falta arrugarse y decolorearse en un marrón sin brillo .

Para pegarlas en un trabajo de Plástica o en un mural, conviene guardarlas entre las páginas de un periódico y aplastarlas con otros libros encima.

De esta manera se secan estiradas aunque pierdan un poco de color.



Estas que véis en el Hada Acaramelada las planché entre las guías de teléfono durante dos semanas.

Las hojas, como material plástico, constituyen un recurso natural de primer orden.

Al tiempo que las observan: tamaños, formas, colores, cuentan su historia,
adivinan a que árbol pertenecen, su utilidad como alimento, perfumes, medicinas.
Por ejemplo, la de la varita es de Eucalipto, el de los caramelos de la tos y
en la hoja de laurel se fijaron los Hombres Prehistóricos para tallar las puntas
de sus lanzas.

martes, 26 de octubre de 2010

Cosemos hojas

Con la ayuda de Cristina y Montse cosemos el nervio de la hoja
con una hebra de lana. Usamos el punzón para abrir los agujeros
en la hoja de cartulina. Pasamos la aguja con la lana y salen
las puntadas. Dejamos la hebra que sobra del rabito y las
colgamos en el árbol del pasillo.



Dramatizamos este pequeño poema:

"Hojita de Otoño
que vuelas y bailas.
¡Llévame contigo
a donde tu vayas!"

En este árbol vamos a colocar las nueces y los almendrucos
de cartulina que traigáis de casa.

¡Que no les falte comida a las ardillas!



También estamos decorando con hojas el vestido
y las botas del Hada Acaramelada.

¡La varita mágica!