sal y una hebra de lana.
En una jarra con agua echamos los cubitos. Flotan.
Espolvoreamos con un poco de sal.
Dejamos unas hebras de lana y observamos.
¿Qué ocurrirá?
La sal es mágica:
hace que el hielo se pegue a la lana.
En el Cuaderno, pegamos un colgante con un cubito de cartulina.
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