jueves, 22 de abril de 2010

Este blog cumple un año

Por el Día del Libro del año pasado, escribí una entrada sobre la Casa de Cervantes de Esquivias.

Un año después, os muestro un vídeo del famoso Caballero Don Quijote el de la triste figura y su fiel escudero Sancho Panza, donde es admirable la representación de los molinos de viento que interpretan Fernando Rey y Alfredo Landa.


lunes, 5 de abril de 2010

Los Niños y los Libros

Al volver a la rutina, tras una semana sin televisión ni ordenador, veo en uno de mis blogs favoritos una entrada interesante: "Los niños y los libros".

El 2 de Abril Día Internacional del Libro Infantil.




Creo muy acertada la comparación del escritor Eliacer Cansino
entre un barquito de papel que desea le echen al agua y le solpen
y un libro que espera que alguien abra sus hojas y lea y disfrute de su contenido.

En el Aula de Infantil, la literatura empieza en el Lenguaje Oral:
el niño aprende escuchando y repite con emoción las cancioncillas,
los poemas, las órdenes de las rutinas, los trocitos de los cuentos,
como el de Garbancito o La Gallina Marcelina.

Aún recuerdo los cuentos de la radio:





- Cantemos hijos míos.

- Pío, pío, pío.

- No le temáis al frío.

- Pío, pío, pío.

- Yo soy una gallina
con mucha tradición,
pues era de mi abuela
el huevo de Colón.

Los niños se divierten mucho y la maestra también.




Si encima lo acompañamos con un trabajo de plástica,
el resultado es excelente.
Los niños desarrollarán la curiosidad por otro cuento,por otra actividad.

Todo comienza con la escucha activa. Desde muy pequeños oímos cancioncillas, poemas, retahílas, rítmos, que guardamos en la memoria y que forman parte de nosotros mismos.

Ese rato, antes de dormir, en el que la voz dulce de ese familiar cercano nos cuenta alguna historia y nos pregunta y nos ayuda para que la contemos juntos,
es un momento crucial para el desarrollo de la atención que, posteriormente, favorecerá la motivación y el interés por aprender que los maestros en la Etapa Infantil tanto valoramos y cuidamos.

Es verdad, no hay barco, por pequeño que sea, que no aprenda a navegar.

viernes, 19 de marzo de 2010

José se llama mi padre



José se llama mi padre. Mi hermana pequeña Mari Jose
y mi hijo menor Jóse. Parece una canción.

A lo que voy. Mi padre nos contó hace dos años,
cuando empezó a sentir que la salud se le escapaba:

-¡Hay que ver! He vivído ochenta años estupendamente
y, de repente, me siento como un viejo.

-¡Anda papá! Si sigues tan guapo como siempre.

Sabéis -nos dice- ahora me llaman más la atención
los críos pequeños. Será que pienso en la vida
que aún les queda por vivir.

Un trocito de la canción Chiquillada para tí, papá,
pues me recuerda a tu foto subido en la silla de enea
cuando apenas tenías dos años.

Pantalón cortito,
bolsita de los recuerdos.
Pantalón cortito,
con un sólo tirador.

Dice el abuelo que en los días de viento
los pájaros chiquitos se vienen desde el Sol
y aletean prendidas a las cometas
flores de primavera, ceras y papel charol.

Fiesta en los charcos cuando para la lluvia,
caracoles y ranas, y niños a jugar.
El viento empuja botecitos de estraza.
Lindo haberlo vivido para poderlo contar.

Chiquillada, chiquillada, chiquillada.

jueves, 11 de marzo de 2010

Mi cole se llama Julio Cortázar

Os muestro la portada para el Libro Viajero que estáis construyendo
                                                            las familias de 3 años.




En las asambleas conversamos sobre el escritor, aprovechando los dibujos que los niños traen de casa. Vamos descubriendo poco a poco su figura, su obra, algunas anécdotas, aficiones, el colegio lleva su nombre.

Agradezco vuestra colaboración.

Cuando llegue la Semana Cultural nos sentiremos familiarizados con él.

viernes, 19 de febrero de 2010

El Columpio de Renoir

Los peques del cole comienzan a dibujar sus monigotes.

Al principio, les diriges verbalmente, recordándoles las partes de la cara, las piernas, un brazo y otro brazo. Pronto se animan y, aunque les pides que se dibujen a sí mismos, se convierten en papá o mamá, pues aún no se separan mentalmente de ellos.

Les encanta la suavidad del lapicero. En cuanto te descuidas colorean encima. Los adultos nos sentimos extraños viendo una cara sin rostro. En cambio, las pinturas de cera blandas, de colores claros no cubren del todo a "las personitas" y reconocemos mejor los rasgos.



El columpio de Renoir

El columpio es uno de los juegos preferidos por los niños y niñas. Pronto advierten que en el de Renoir la chica no se sienta, sino que se columpia de pié.


Reconocemos a la chica, al chico más bien le adivinamos. Llenan el espacio de colores, no copian el color del original, ni el número de dedos.



Presionan muy poco, parece que se les va a caer el lápiz o las pinturas, pero organizan la escena dentro de un cuadro. ¡Que curioso!


Colocan las figuras giradas en la misma dirección. Como si las diera un aire.

Me encantan los monigotes y los artistas que los crean.

jueves, 11 de febrero de 2010

Por Madrid con mi arte


Los paraguas de Renoir

Salgo de la consulta del oftalmólogo y me encuentro en el centro de Madrid a media tarde.
Me acerco a la Fundación Maphre a ver a los impresionistas.

Hacia el último cuarto del siglo XIX, en la ciudad de París, un grupo de pintores deciden abandonar las rígidas normas artísticas y representar la vida real de la gente corriente de la sociedad industrial: realizando sus tareas en su lugar de trabajo, divirtiéndose en los parques, descansando en los merenderos a la orilla del Sena.

La pintura deja de ser el retrato de las familias importantes, la conmemoración de un gran suceso, el recuerdo de algún personaje histórico, para mostrar, en plena calle, la realidad del pueblo llano.

Los artistas no dominan la misma técnica, sino que cada uno se afana en proyectar la luz y sus matices en sus telas, pero sí se reúnen e intercambian sus logros. Se ayudan incluso económicamente. Eligen temas sencillos y reducen bastante el tamaño de los cuadros.

Contemplando "La estación de Saint Lazare" de Monet, parece que absorbes el humo de los trenes. En "La clase de danza" de Degas, hueles el sudor y te duelen los dedos de los piés. En "Los acuchilladores de parquet" de Caillebotte respiras el polvo del serrín y te deslumbras con el reflejo del Sol. Las manzanas de Cezanne te saben dulces. Los paisajes de Pisarro te dan tranquilidad.

Manet admiraba a Velázquez y en "El pífano" nos recuerda sus pinceladas. Renoir retrata a los jóvenes conversando en "El columpio", y en "Los paraguas" se acercan a resguardar a una modistilla de las gotas de lluvia y a la niña que juega con un aro.

Yo sí que me empapé de emoción y de belleza.

En clase realizamos un mural en la ventana. Colgamos las gotas de lluvia azules sobre unos paraguas negros y brillantes.

Coloreamos la gota de color azul.

Le damos barniz para que brille.




Nos queda bastante bien.

Luego, con los deditos, pintamos las nubes y las gotas de lluvia cada uno para la Carpeta de Arte.

viernes, 29 de enero de 2010

Día de los Maestros y de las Maestras


La señorita Tere

En este día y en los momentos en los que, dentro de mi labor me encuentro incomprendida, recuerdo a la Señorita Tere, mi maestra.

Llamó a mi madre y la dijo que Montse, con ocho años de edad, dejaba tan limpios los cuadernos a lápiz, que ya podía escribir con pluma y tintero.




Foto en el día de Fin de Curso

Me regalaron una pluma estilográfica Parker. En casa pasábamos a limpio a tinta, lo que trabajábamos en clase a lápiz. Insistí a mis padres para que me dejaran llevar la pluma al colegio, porque terminaba pronto las tareas de clase y podía aprovechar.

Y el primer día que la llevé, la Señorita Tere me felicitó. Me la quitaron. No me atreví a decir nada , pero ella, pendiente de mi decepción, nos habló a la salida y apareció mi pluma en la cajonera de mi pupitre para dos.

Una persona de mirada transparente, un ojo de distinto color. Se dirigía a ti de primera mano, contenta, triste o enfadada. Te exigía, pero te valoraba.

La verdad es que sembró en mí gran confianza. Favoreció mi Autoestima. Dado que un año antes había nacido mi hermana y me encontraba un poco princesa destronada.

lunes, 25 de enero de 2010

Teje la Paz y no la Guerra

Teje la paz y no la guerra

Gandhi nos sitúa: No existe un camino que nos lleve a la Paz.
La Paz es el camino.

En el Aula de Infantil, para solucionar conflictos hacemos un recorrido difícil: hablar para decir lo que me pasa, mis sentimientos, emociones.

Escuchar a los demás y comprender lo que les pasa a ellos.




Teje la Paz y no la Guerra.

Esta imagen de Craft Magazine refleja mis sentimientos.

lunes, 11 de enero de 2010

Muñeco Miguelín


Montse con su muñeco Miguelín a los cuatro años.

Os presento a Miguelín, muñeco de goma, que se asoma dentro del cochecito de capota.

No me lo trajeron los Reyes Magos, no. Me lo compraron mis padres un verano.

Paseábamos por la calle de Atocha, cuando me paré ante el escaparate de una juguetería.

Se miraron con la complicidad de que uno pensaba lo mismo que el otro. Se gastaron
la paga de Julio. Se dieron el capricho de ser felices con su niña.

Han pasado cincuenta años y aún conservo a " mi Miguelín". Mis hermanitas lo rayaron
con bolígrafo, pero casi no se nota.

Recuerdo que le daba papilla por un tubito que tenía en la boca y le llenaba de miga
de pan con agua, le quitaba la cabeza, le bañaba, le vestía, le acostaba y le paseaba en
el cochecito de capota.

La foto no tiene desperdicio: El gesto del no quiero. Las trenzas. El vestido blanco con lunares azules, y debajo el cancán. La mañanita de angora celeste.

Me encuentro en la puerta de mi casa, en el barrio Pradolongo, al final de la calle de
Isabelita Usera. Los escalones comunicaban con un estrecho pasillo del que salía a
un lado la cocina y al fondo la habitación. No contábamos con agua corriente, sí con
electricidad, pues escuchábamos la radio. El servicio, de los de las letrinas, lo compar-
tíamos con mis vecinos, hermanos de mi madre, en un mínimo patio de la parte de atrás. Siento el barro, la humedad chorreando por las paredes en invierno, y la voz de mi madre:

¡No te manches!

miércoles, 6 de enero de 2010

El día de Reyes

Eran los comienzos de los años 60, pues aún era la hija única y la primera sobrina.

Recuerdo que la empresa donde trabajaba mi padre repartía entradas del Circo Price para la mañana del día de Reyes. Allí presenciábamos las actuaciones de los artistas más variados. Algunos de los Números que vienen a mi memoria: los chimpancés preparándose para irse a dormir,
la jaula de los leones, Charlie Rivel el Payaso de los Mimos, Pinito del Oro la Reina del Trapecio, la música, el ambiente festivo, las emociones a flor de piel.

Al salir, mostrábamos una papeleta y me obsequiaban con un juguete: un tren mecánico. Funcionaba dándole cuerda a la locomotora, que daba vueltas y vueltas.


Lo más importante de ese día, para mí y creo que para mi familia, es que son los Cumpleaños de mi madre, con lo cual la fiesta continuaba en casa. Por la tarde llegaban mis tíos y mis tías a tomar café o chocolate con Roscón y se quedaban a merendar la deliciosa ensaladilla rusa de mi madre.

Mientras yo trasteaba con los juguetes que me habian dejado los Reyes, ellos escuchaban música de la radio y bailaban.

¡Cómo nos divertíamos!